A nivel global todo estuvo concentrado en la tasa de la Fed. Warsh no movió la tasa, pero acostó a los inversores con una amenaza de suba de impuestos. Y a nivel local el ojo estuvo puesto en el dólar, que se tranquilizó, después de que el BCRA se corrió algo de la compra. Además, la licitación fue una aspiradora, quitando del mercado $ 3,8 B. Los resultados fueron ambiguos con tasas muy diferentes. Y, en línea con el pesimismo global, los bonos argentinos cedieron, por lo que el riesgo subió al mayor nivel en 7 semanas. En tanto que la Bolsa local bajó de nuevo, pero no tanto como los mercados externos.